Recuerdo una historia que se contaba hace muchos años. En un cine de barrio, una noche, en la oscuridad de la sala se oyó un fuerte grito pidiendo ayuda: Aposentador, que me violan. El pánico se apoderó de la gente. Se encendieron las luces y se comprobó que el violador era el aposentador.
Creo que mucha gente de la España de hoy debe tener ganas de exclamar: Gobierno que me roban, que me violan. Quizá no se oiga mucho este grito porque en este caso se sabe, a diferencia de la historia del cine, que el que roba y viola derechos de la clase trabajadora es aquel al que se pediría ayuda.
Probablemente ninguno de nuestros gobernantes y políticos piense que existe ese sentimiento en gran parte de los ciudadanos de este país en estos momentos y por supuesto no se siente culpable. Como conjunto están luchando por mantenerse en el poder y para ello negocian, pactan y muchas veces entregan a cambio dinero, poder y ventajas para determinados colectivos y esto se traduce en una minoría cada vez mas rica y una mayoría cada vez más pobre.
Ellos no lo reconocen.
Se recortan derechos laborales, se aumentan impuestos, se congelan pensiones y se trata de alargar la edad de jubilación de los trabajadores. Por otro lado, políticos, el mundo de las finanzas y clases adineradas siguen gozando de privilegios.
¿Por qué no cambian las condiciones de jubilación de ministros y banqueros y las igualan a la del resto de los ciudadanos de este país? ¿Por qué se despide a gente de empresas alegando falta de ganancias y no se eliminan cargos políticos cuando el gobierno puede alegar que el Estado tiene pérdidas? ¿Cómo es posible que políticos en ayuntamientos, en muchos casos sin formación y titulación profesional, sigan ganando más que titulados universitarios en las empresas privadas?
Este es problema de España, los gobernantes con su política de compraventa violan los derechos de los más desfavorecidos y están generando una sociedad cada vez más injusta y menos igualitaria. Los políticos, como APOSENTADORES sacan sus beneficios y no quieren encender la luz de la sala.
