Hombre de a pie

mayo 10, 2010

RESUCITAR CINCO DÍAS

Filed under: Opiniones — hombredeapie @ 4:51 pm
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El primer sentimiento deseando que alguien resucitara lo tuve con mi abuelo materno, mi abuelo Juan. Hubiera querido que estuviera a mi lado dos días señalados,el día de mi boda para que disfrutara de un día muy feliz y el día del nacimiento de mi primer hijo para que pudiera tener en sus brazos aquella niña preciosa. El mismo sentimiento lo he tenido más tarde en las celebraciones de Navidad y fiestas de cumpleaños, con mis padres y los padres de mi esposa, a los que quise mucho. .

Veía tan buena la idea de resucitar, que me puse a soñar. Pensé que lo ideal sería resucitar cinco días. Cada uno podría reservar cinco días de su vida, para luego volver lleno de esplendor sin enfermedades ni disminuciones físicas. El proyecto era fantástico, pero era necesario, primero, tener ganas de reservarse esos cinco días para volver y segundo, que los que te recibieran estuvieran deseosos de esa vuelta. También cabía la posibilidad de volver para hacer algo que quedó inacabado, volver para hacer algo que nos hubiera gustado hacer y no pudimos.

En el caso de que uno quisiera volver y los que le recibieran lo desearan podría ocurrir que el resucitado quedará encantado del retorno al primer día y deseara de todo corazón resucitar los otros cuatro días para cuatro nuevos encuentros. Podría ocurrir también que la vuelta fuera frustrante y desalentadora. Podría ocurrir que el que volviera no comprendiera el mundo con el que se encontraba, con personas y sentimientos completamente diferentes, con descendientes o amigos con vidas que no podía comprender y no quisiera utilizar sus otros cuatro días.

En ese retorno uno podría pedir perdón por las cosas que hizo mal y no llegó a darse cuenta antes de su partida o podría ocurrir que los que le recibieran quisieran contarle cosas que no le pudieron comunicar en aquellos últimos años de enfermedad o pérdida de memoria o pedirle perdón por la falta de paciencia que tuvieron con él en aquellos últimos años. En ese retorno uno podría decir la palabra amable que nunca supo dar, ofrecer la sonrisa que no se atrevió a regalar y tender la mano y abrir los brazos para dar y recibir el amor de la gente. Podría coger en brazos a sus nietos y biznietos, expresión de sus genes, y darles lo mejor de su mirada para que aquellos pequeños no erraran en sus elecciones en el camino de sus vidas.

Yo he deseado y deseo esos cinco días con mis seres queridos.

El planteamiento para el futuro ha de hacerlo personalmente cada uno de forma individual y muy conscientemente. Ha de preguntarse:
¿Quiero yo volver? ¿Desearán ellos que vuelva?

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diciembre 12, 2009

POR FAVOR, GRACIAS Y PERDÓN

Filed under: Opiniones — hombredeapie @ 4:57 pm
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Las palabras por favor, gracias y perdón están siendo poco usadas en nuestro tiempo. Se usan en la conversación y el trato entre personas, menos que lo que debían de ser utilizadas. Se asocian por mucha gente a “la educación de viejos tiempos” y quizá por eso en este mundo más moderno y liberalizado sean consideradas como propias de servidumbres y por eso han sido desterradas por una sociedad que se cree superior y autosuficiente.

Estas palabras son la expresión oral de una actitud de respeto hacia el otro.

Pedir por favor las cosas es lo contrario de la imposición. Dar las gracias, es la mejor muestra de agradecimiento al otro. Pedir perdón, es la palabra de humildad ante una error o falta cometida.

Estas asignaciones corresponden exactamente a esas palabras pero no hay que olvidar que son la llave para una buena comunicación personal y relación social.

Cuando pedimos algo por favor, situamos a nuestro interlocutor en un plano de confianza. Esperamos aquello que pedimos, porque tenemos confianza en la persona a la que nos dirigimos. Cuando decimos, por favor, le estamos mostrando al otro, que estamos seguros de su generosidad, de su gentileza y pensamos que con libertad no dará aquellos que pedimos. No imponemos, no exigimos, abrimos al otro la puerta de su libertad para que haga donación de lo que le pedimos, sin exigencias.

Cuando damos las gracias no estamos pensando en el gesto de un mendigo recibiendo una limosna y diciendo “Dios se lo pague”, estamos expresando con esas palabras nuestra alegría, mostrándole que estábamos seguros de su generosidad. La palabra, gracias, junto a un gesto alegre y una mirada llena de vida es la mejor respuesta a su acción de dar. Hay que dar siempre las gracias, aunque sea como lo hacen nuestros jóvenes, “gracias tronco”.

Pedir perdón es reconocer que hemos herido la sensibilidad del otro y queremos restituir el daño causado. No es solamente una palabra dicha rutinariamente, es  mi persona entera con su corazón, tratando de reparar el daño hecho.

Muchas veces el pedir perdón que oímos a nuestro alrededor es una hipocresía. Vemos a alguien que avanza entre una multitud de gente dando codazos y simultáneamente diciendo, perdón, perdón. Vemos también gente que llega tarde a una reunión porque les gusta que les esperen y así creerse importantes y dicen igualmente “les pido excusas por el retraso”.

Hay mucha reglas y normas para pedir perdón, pero su esencia es que lo más importante es comprender que incluso en el caso de tener el sentimiento de haberlo hecho todo bien y no haber ofendido a nadie, siempre hay una persona que se siente herida y es entonces cuando el orgullo y la arrogancia del que dice “pido perdón si he molestado” tiene que desaparecer totalmente y una persona nueva, humilde y sincera, suplique al que se siente herido, que de sus ojos desaparezca el rencor y vuelva el brillo a su mirada de la amistad y la reconciliación.

Ese retorno de la sonrisa en su cara y el brillo en su mirada, será la prueba de que la forma de pedir perdón ha sido la correcta y que la persona lastimada vuelve a entrar en buena comunicación con nosotros.

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